El Instituto de Salud Mental de los Estados Unidos (www.nimh.nih.gov)
menciona dos programas educativos como las alternativas convencionales: enfoques
basados en habilidades e intereses (tipo TEACCH) (developmental approaches) y
los enfoques conductuales. También menciona otros enfoques no convencionales.
- Enfoques basados en el desarrollo
Algunos profesionales han encontrado que
muchos niños con autismo aprenden mejor cuando se crean entornos que los que se
pone énfasis en las habilidades e intereses del niño. Los programas que
emplean este enfoque combinan consistencia y estructura con niveles de
estimulación adecuados. Por ejemplo, un horario predecible de las actividades
de cada día ayuda a los niños con autismo a planear y organizarse. Utilizando
una cierta parte del aula para cada actividad ayuda a los estudiantes a que
sepan qué es lo que tienen que hacer. Para aquellos estudiantes con problemas
sensoriales, las actividades que sensibilizan o insensibilizan al niño a
determinados tipos de estímulos pueden resultar especialmente útiles.
En una clase preescolar que emplee este enfoque, una sesión típica se
inicia con una actividad física que ayude al desarrollo del equilibrio,
coordinación y dominio del cuerpo. Los niños introducen cuentas en cuerdas,
hacen puzzles, pintan y participan en otras actividades estructuradas. En la
hora del desayuno o merienda, el educador promueve la interacción social y hace
de modelo al niño para que éste aprenda cómo pedir más zumo, empleando el
lenguaje. Más tarde, el educador estimula el juego creativo, enseñando al
niño a que haga ver que es un tren. Como en cualquier aula, los niños aprenden,
haciendo.
Aunque los niños de más alto funcionamiento pueden realizar trabajo
académico, también necesitan ayuda para organizar las actividades, y evitar
distracciones. A un estudiante con autismo se le pueden asignar los mismos
problemas de suma que a sus compañeros de clase. Pero en vez de asignarle
varias páginas del libro, el profesor normalmente le asigna una página por vez
o le prepara una lista de actividades específicas que debe ir marcando a medida
que las va realizando.
- Enfoques conductuales
Cuando a las personas se las premia por una conducta
positiva, es más probable que repiten o continúen esa conducta. Los enfoques
de entrenamiento conductual se basan en este principio. Cuando a los niños con
autismo se los premia cada vez que intentan o realizan una nueva habilidad, es
más probable que la realicen más frecuentemente. Con suficiente práctica,
eventualmente adquieren la habilidad. Por ejemplo, un niño al que se le premie
o "refuerce" cada vez que mira a su terapeuta, es probable que
gradualmente vaya aprendiendo a establecer contacto ocular.
El Dr. O. Ivar Lovaas (www.lovaas.com) fue el pionero en el uso de métodos conductuales con
niños con autismo, hace más de 25 años. Sus métodos son muy intensivos en
términos de tiempo, altamente estructurados, y se realizan secuencias
repetitivas en las que al niño se le da una instrucción y se le premia cada
vez que responde correctamente. Por ejemplo, cuando se le enseña a un niño
pequeño a que se siente bien, un educador puede ubicar al niño delante de una
silla, y decirle que se siente. Si el niño no responde, el educador
físicamente hace que el niño se siente. Una vez sentado, al niño se le
refuerza de alguna manera. El premio o refuerzo puede ser un trocito de
chocolate, un sorbo de zumo, un abrazo, un aplauso - cualquier cosa que al niño
le guste. Este proceso se repite muchas veces durante un período de hasta dos
horas. Eventualmente, el niño empieza a responder sin tener que ser forzado por
el educador físicamente a sentarse, y llega a permanecer sentado períodos de
tiempo más largos. Aprender a sentarse bien y a seguir instrucciones,
representan las bases para que luego el niño pueda aprender conductas más
complejas. Usando este enfoque hasta 40 horas a la semana, algunos niños pueden
llegar a desarrollar conductas prácticamente normales. Otros niños responden
mucho menos al tratamiento.
Sin embargo, algunos investigadores y terapeutas creen que tratamientos menos
intensivos, especialmente si se inician a edades muy tempranas, pueden resultar
más eficientes e igualmente efectivos. Por ese motivo, los investigadores a lo
largo de los años han continuado estudiando y modificando el enfoque conductual.
Hoy, algunos de estos tratamientos conductuales son más individualizados y se
construyen en función de los intereses y capacidades del niño. Muchos
programas incluyen a los padres y a otros niños sin autismo para enseñar al
niño. La instrucción ya no se limita a un entorno controlado, sino que se
desarrolla en entornos más naturalizados, del día a día. De este modo, una
ida al supermercado puede utilizarse para enseñar los conceptos de forma y
tamaño. Aunque el reforzar conductas positivas es aún hoy un elemento central
de esta terapia, los premios o refuerzos son variados y adecuados a la
situación. Un niño que establezca contacto visual, puede ser premiado con una
sonrisa, en vez de con un caramelo. Actualmente, estudios de investigación
están tratando de determinar cuál es el mejor momento para empezar, la
intensidad de horas y duración óptimas, y los mejores métodos para niños de
alto y bajo funcionamiento.
- Enfoques no convencionales
Existen otros tratamientos, desarrollados por
terapeutas reputados, o por padres de niños con autismo, pero que cuando se
someten a estudio científico, no puede probarse que ayuden realmente. Los que
se mencionan a continuación son algunos tratamientos que, aunque pueden haber
beneficiado a algunos niños, no han demostrado ser efectivos para tratar a la
mayoría de niños con autismo.
- Comunicación Facilitada: este método parte del supuesto que sosteniendo
los brazos y dedos de un niño no verbal, de modo que pueda escribir en un
teclado, el niño será capaz de escribir sus pensamientos con el teclado.
Varios estudios científicos han probado que el mensaje escrito en realidad
refleja los pensamientos de la persona que ayuda al niño.
- Terapia del abrazo, en la cual padre o madre abrazan al niño/a por largos
períodos de tiempo, aún si el niño/a ofrece resistencia. Los que emplean esta
técnica sostienen que así se logra establece un vínculo entre progenitor e
hijo. Hay quienes incluso sostienen que el abrazo contribuye a estimular partes
del cerebro, al ir el niño haciéndose conciente de los límites de su propio
cuerpo. No hay evidencia científica alguna que apoye estas conclusiones.
- Integración Auditiva: el niño escucha una variedad de sonidos con el
objetivo de mejorar la comprensión del lenguaje. Quienes abogan por este
método sostienen que ayuda a las personas con autismo a recibir los estímulos
auditivos del entorno de una manera más equilibrada. Los resultados de este
método tampoco ha podido ser comprobados, al intentarse hacerlo
científicamente.
- Método Dolman/Delacato: este método hace que las personas gateen y se
muevan como lo hicieron en cada etapa temprana de su desarrollo, en un intento
de poder aprender las habilidades que falten. Nuevamente, no hay estudios
científicos que validen la efectividad de este método.